En circunstancias normales no me dirigiría a Usted para nada. Aunque respeto las creencias de los demás, no soy creyente y por tanto, no me interesan sus homilias, campañas u opiniones sobre el transcurrir de nuestra vida política. Entiendo que Usted se dirige en sus mensajes a los que aceptan el predicamento de la Iglesia Católica en la ordenación de su vida, y como no es mi caso, lo que Usted cuente en los púlpitos es algo que le concierne a Usted, a sus feligreses y a las autoridades eclesiásticas a las que, supongo, rendirá cuentas.
Me dirijo a Usted, en este caso, únicamente porque entiendo que en su homilia justificó la violencia contra las mujeres en base a una supuesta culpabilidad que Usted les atribuye por tomar decisiones sobre su vida de acuerdo a las leyes de nuestro país, en este caso la ley de interrupción voluntaria del embarazo , salud sexual y reproductiva .
Me dirijo a Usted porque la justificación de la violencia está en el origen y el mantenimiento de una lacra social tan brutal como es el asesinato de mujeres por el mero hecho de serlo .
Me dirijo a Usted porque en el tiempo que Usted lanzaba este mensaje en nuestro país han muerto ya en lo que va de año dos mujeres. Desgraciadamente la Iglesia Católica no tiene una posición activa contra la desigualdad entre hombres y mujeres que está en el fondo de la violencia, pero una cosa es el “silencio” que impide que las cosas vayan mejor, y otra cosa es la justificación de la violencia contra las mujeres en una argumentación absolutamente irresponsable.
Si Usted no estuviera protegido por el poder, fuera un ciudadano normal, sujeto a las leyes, sin privilegios y trato especial, sería sin duda denunciado por las Administraciones y por los que tienen que velar por el bien común, según los principios Constitucionales de los que los españoles nos dotamos para superar la deleznable Dictadura que vivimos durante cuarenta años.
Estoy convencida que Usted no va a rectificar, que es lo que procedería, por lo que los que estamos contra la violencia machista y sus ” justificaciones cómplices” tendremos que buscar la forma y manera de que a Usted, como al resto, le sean de obligado cumplimiento los acuerdos y normas de los que nos hemos dotado. Y, para ello no excluimos ninguna iniciativa en la que nuestro Estado de Derecho nos ampare.
Escribo esta carta abierta interpretando una iniciativa en la entrada del blog de Ibasque donde además hay una muy buena información sobre la trágica realidad de la violencia machista en el año 2009, que le recomiendo al Arzobispo y a tod@s, en el día en que además se ha conocido el segundo asesinato de una mujer en el año 2010

















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Inés suscribo lo que aclaras.
un saludo.
@ Inés: Totalmente de acuerdo, excelente exposición.
@ Javier: Si como dices, lo que diga la iglesia no tiene porqué molestar a quienes no la siguen, no entiendo porqué tendrías que molestarte tú ó ningún católico por lo que digamos los que no seguimos a la iglesia. Supongo que es porque la iglesia no se limita a sus fieles cuando habla. De hecho, tú mismo generalizas en tus comentarios escritos para un público en genral, que puede ser o nó católico.
Mr K,
a mí no me molesta lo que digáis los que no seguís a la Iglesia. Por eso he entrado en este blog, no para hacer de “troll” ni por masoquismo, sino para conocer las opiniones de gente que no piensa como yo, y establecer un diálogo.
Mi primera pretensión fue hacer ver que esas palabras tan criticadas del obispo se han leído con un sesgo que les hace decir justo lo contrario de lo que dicen.
A raíz de eso, he manifestado razones contra el aborto válidas para el “público en general”. No he invocado a la autoridad de la Iglesia, ni ninguna otra razón exclusivamente católica, que a los no católicos les pueden traer al fresco. Pero también creo que mi condición de católico no me inhabilita para participar y tener voz y voto en los debates sociales, políticos y morales de la sociedad.
¿Me está insinuando que mientras la opinión de un católico puede ser válida para participar y tener voz y voto en los debates sociales, políticos y morales de la sociedad, la de un no católico, no es válida para participar en los mismos debates cuando la iglesia se involucra en estos y mantiene posturas enfrentadas a quienes no son de su sesgo?
Se me perdone el legunaje coloquial que sigue:
Hay un “chorro” de comentarios aquí. Usted, la iglesia, y un sector de la población (mayoritariamente católico), mantienen que la madre debe serlo a toda costa si queda embarazada, y apechugar con las consecuencias (sean estas cuales fueren), frente a otro sector de la población (mayoritario al parecer) que opina que la madre debe tener derecho a decidir si realmente desea tener o no el niño.
En cuanto a moralidad… hay tanta en la iglesia, que mucha gente la acusa de tenerla doble. Mejor no citar ejemplos, sería otro chorro de comentarios… y tampoco nos va a llevar a ninguna parte.
Gracias por el tiempo prestado en atender mis comentarios. Sin lugar a dudas, el debate siempre es enriquecedor.
Y a ti Inés, por facilitar este espacio.
Le puedo asegurar D. Javier que a mí tampoco me molesta lo que digan quienes sigen a la Iglesia. Lo que me molesta es que las opiniones pretendan llegar a ser normas sin contar con el apoyo suficiente y necesario de la sociedad.
Y me sumo a la gratitud expresada por Mr.K a Inés por abrir este espacio de reflexión que, personalmente, me ha enriquecido una vez más.
Estimado Txema, que yo sepa las opiniones de los obispos no se convierten en normas, como sí lo hacen las de los diputados. Otra cosa es que los católicos queramos que nuestro modo de entender el mundo y la sociedad sea escuchado y, en caso de que lo comparta una mayoría parlamentaria se convierta en leyes para todos. Lo cual no sería imposición como se nos quiere acusar, ¿o es que las leyes del PSOE sólo se aplican a los socialistas?
MrK, no entiendo eso de que los no católicos no pueden participar en los debates. De hecho, en este blog son mayoría, como lo son en el Parlamento también. Soy consciente de estar en minoría. Pero también lo está IU en la vida política, y no por eso deja de creer en la validez de sus planteamientos.
Me sumo con vosotros al agradecimiento por encontrar un lugar donde es posible el diálogo entre posturas diferentes. Un saludo.
@Javier Esa redifinición e incluso controversia de lo que es humano en términos de derecho que asigna a la ley del aborto, existía en Grecia, en el derecho romano, en las primeras etapas del cristianismo y sigue existiendo y, no es una redefinición , es la posición de la mayoría de los países , en formulaciones distintas y en base a acuerdos y recomendaciones para las actuaciones en salud sexual y reproductiva ( sin comparación posible salvo desde el fundamentalismo con las trágicas actuaciones impuestas por la fuerza , como dice Txema ,del nazismo . No le negaré que la Iglesia cuestiona estas recomendaciones incluso las de naciones Unidas y UNICEF .
No molesta en absoluto que los católicos se atengan en su moral sexual a lo que dice la jerarquía de la Iglesia Católica ( que no toda la Iglesia, ni todas las comunidades cristianas ) y no molesta (hipocresía incluida ) siempre que no pretendan en base a esa moralidad sexual redefinir , ahora si ,para tod@s los criterios de salud pública, políticas de igualdad u otros derechos básicos constitucionales .
El Arzobispo eleva a categoría universal las restricciones de la sexualidad y sus acotaciones, lo que le lleva en su razonamiento y homilia a establecer consecuencias para quien no las asuma. y, esas consecuencias son ni más ni menos que el aval de la violencia machista .
@Javier
Las leyes se aplican a todos pero no obligan a ninguna mujer ni a ningún católico a violentar sus creencias. Las leyes del divorcio o del aborto no obligan a divorciarse o interrumpir un embarazo.
Comparto con Texma la idea que no molestan los argumentos , aunque sean controvertidos o no se compartan, molestan imposiciones que a veces , como dice MrK no tienen en cuenta las distintas posiciones, no sólo la de los no católicos. también en el seno de la propia Iglesia.
Y también agradezco el (nada pacífico ) debate, pero en definitiva, debate para contrastar distintas posiciones.
Un saludo
Estimada Inés,
Los únicos que redefinen lo humano como sujeto de derechos -y por tanto modifican la anterior ley sobre el aborto- son los diputados del Parlamento. La Iglesia hará homilías, manifestaciones, declaraciones… pero no leyes. Las leyes sí se imponen. No imponen abortar, es cierto, pero sí que generalizan un determinado modo de concebir al ser humano y a la sociedad. Y eso es así siempre. No hay leyes moralmente “neutras”. Se parte siempre de presupuestos antropológicos y éticos, sean católicos, agnósticos, liberales o socialistas (en función de los cuales, por ejemplo, en España se admite el matrimonio homosexual y no la poligamia). ¿Por qué no se permite la poligamia, y que utilicen ese tipo de matrimonio los que quieran, sin imponerse a nadie? Pues porque los presupuestos antropológicos de los diputados y de los partidos no lo comparten. Y la poligamia sigue siendo ilegal. Cuando en el Parlamento haya una mayoría de diputados ultraliberales (que cada uno se case con quien le dé la gana y como quiera), mormones o musulmanes, entonces habrá un cambio legislativo.
En cuanto a lo del arzobispo, para qué me voy a repetir. Lamento comprobar hasta qué extremos puede llegar el sesgo ideológico a la hora de interpretar unas palabras según quién sea el que las diga, pero eso es, como cualquier otra fe, inasequible a los argumentos racionales. Qué le vamos a hacer.
Dice la “ley de Godwin” que a medida que una discusión en un blog se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno. (La verdad es que el nazismo tiene un poder enorme como icono del mal, y es difícil de resistirse a usarlo). Mea culpa. Pero eso no quiere decir, al menos por mi parte, que el debate no ha sido pacífico.
Un cordial saludo.