En estos días pasados he seguido con un cierto interés los campeonatos de Roma de natación y la polémica de los bañadores fantásticos, ultrarápidos a los que se les achaca ahora el mayor mérito en la consecución de un número realmente importante de récords batidos en estos campeonatos mundiales. Tanta polémica ha generado la historia que parece que la Federación Internacional de Natación va a prohibir todas estas innovaciones en bañadores para volver a los modelos clásicos de los años 90. Es decir que estos bañadores tan polémicos han pasado a engrosar la lista de “productos” prohibidos para los deportistas, doping tecnológico lo han denominado en algunos comentarios.
Esta noticia me sugiere alguna reflexión sobre las extravagancias e hipocresias en el mundo del deporte de la alta competición y sus estructuras directivas con respecto al rendimiento de los deportistas .
Cada vez que un deportista da positivo en controles antidopaje se despliega todo un discurso sobre el juego limpio , el valor del sacrificio y la penalización social a los deportistas que son detectados en los controles antidopaje , suelen ser las declaraciones unánimes de todos los mandatarios , comentaristas y dirigentes. Compromisos de todos los organismos y países para intensificar la lucha contra el dopaje o de cualquier medio para mejorar de forma artificial el rendimiento de los deportistas .
Retirada de honores, prohibición de participar en competiciones y hasta penas de cárcel en algunos casos, son las contundentes medidas que exiben sin fisuras a la hora de explicar que se actúa contundentemente contra aquellos que quieren pervertir el espíritu deportivo y su grandeza . Normalmete y aunque con seguridad hay más responsables son los propios deportistas los que aparecen como los principales y casi únicos culpables.
Sin embargo convendría valorar los ingentes recursos e investigaciones que se dedican para los controles antidopaje, supongo que previamente se habrán dedicado recursos e investigaciones similares para productos, procedimientos o tecnologías para mejorar el rendimiento de los deportistas aunque algunos o muchos sean ilegales y lo que es peor peligrosos para la vida de los deportistas y supongo que también algunos recursos y estudios se dedican para eludir los controles antidopaje o mejor dicho para evitar los positivos en esos controles .
Quizás en el fondo se olvida lo esencial, el elemento a proteger es el deportista y la deportista, y para ello habría que pensar que algunas pruebas, dinámicas de competición, exigencias, pagos millonarios por superar un record para lucimiento de la competición o del torneo etc., sitúan en límites peligrosos la capacidad del ser humano .
Quizás se podría pensar en racionalizar las pruebas, pensemos en el ciclismo por ejemplo, y el esfuerzo que debe significar correr el Giro, el Tour y la Vuelta a España o en la intensidad de los torneos de tenis o en las primas millonarias para los records en los encuentros de atletismo. Pero racionalizar la intensidad y frecuencia de las competiciones sería menos espectáculo¡¡¡¡ Las retransmisiones de las televisiones, la publicidad y todo el montón de dinero que se mueve en torno al esfuerzo de los deportistas sería menor …… Entonces el único sistema posible es el máximo esfuerzo, hasta la extenuación si es necesario para dar espectáculo, y creo que es en ese contexto de presión económica y de intereses donde entra en juego el doping, las ayudas artificiales para mejorar el rendimiento o para aguantar sencillamente un esfuerzo sobrehumano.
Si eso es así , y de momento no parece que vaya a cambiar, la protección del deportista y de su salud debería ir como mínimo al mismo nivel en el que sitúa la supuesta protección de la lealtad del espíritu deportivo y quizás deberían requerirse autorizaciones, homologaciones y controles a los equipos médicos, de preparadores, de entrenadores, equipos técnicos y equipos directivos que deberían asumir la máxima responsabilidad para controlar que el trabajo de los deportistas se produce en los límites de las normas y que su salud está garantizada o que en último término serían corresponsables en los tratamientos que pueden significar prácticas prohibidas en la actual sistema de controles del dopaje . Todo lo demás tiene bastante de hipocresía y de intereses que superan la propia voluntad del deportista en la mayoría de las ocasiones.
En cuanto a los bañadores, qué quieren que les diga ¿de repente descubren el efecto de los bañadores de poliuretano?¿ para qué existen entonces tantos controles, investigaciones, estamentos técnicos y fabricantes dedicados a ello ? ¿ la culpa será también de los nadadores y nadadoras o habría que sancionar a todos los organismos, federaciones y estructuras que deberían ocuparse de estas cosas ?
En general posiblemente el deporte de alta competición en demasiadas ocasiones funciona como una isla, con criterios y discursos que obvian determinados riesgos o que se pretender resolver los problemas que son reales con declaraciones de principios benéficos demasiado generales para el volumen de intereses económicos en el que se mueve en la actualidad.

















Entradas (RSS)
Es tan ridículo prohibir estos bañadores como haber prohibido en su día las zapatillas Air de Nike (porque llevaban una cámara de aire). O igual que cuando intentaron prohibir el Fosbury en salto de altura (hoy lo práctica todo el mundo). Gente ociosa que tiene que justificar sus cargos. Y además intentan robar protagonismo a deportistas y técnicos.
Adrian Vogel
A veces creo que viven en otra época o lo que es peor en todos los debates se elude la realidad de los factores de presión económica que rodean a la alta competición , que en el fondo son de interés para todos y cuando las cosas van mal se culpabiliza básicamente a los deportistas eludiendo sus propias responsabilidades.